8 oct 2009

Columna La Matatena: En memoria de un maestro en Salud

LA MATATENA

Por José López



En memoria de un maestro en la salud pública.

Aunque ya nadie lo recuerda, posiblemente por su cambio de partido, Gustavo Baz Díaz Lombardo, hijo del ex revolucionario y ex gobernador del estado de México, Gustavo Baz Prada, víctima de una enfermedad en el corazón dejó de existir el pasado mes de abril.
A pesar de mi corta edad, recuerdo haber conocido a un personaje que vino a revolucionar el trabajo de campo, un trabajo de equipo, un equipo de corazón, sobre todo haberlo iniciado en el municipio 120 del estado de México.
Recuerdo que por la década de los 70 fue inaugurado el hospital general La Perla, en Nezahualcóyotl, donde su primer director fue precisamente Gustavo Baz Díaz Lombardo, al cual le dieron caluroso recibimiento con pintas que demandaban trabajo para jóvenes de Neza.
Si no me falla la memoria, entre los inquietos demandantes se encontraban varios líderes de estudiantes de la desaparecida Brigada Juvenil de Nezahualcóyotl (BJN).
Esas movilizaciones de jóvenes que luchaban porque se le tomara en cuenta a los residentes era para ir combatiendo el dicho que Neza era considerada Ciudad Dormitorio, o como en algún tiempo lo describiera el cronista municipal, Leoncio Martínez Garibaldi, Nezahualcóyotl: ni bomba ni hotel y así podríamos enumerar algunos otros antecedentes históricos.
Culminaba su mandato como ejecutivo estatal Carlos Hank González cuando abrió sus puertas al público el hospital general La Perla, al frente el hijo del revolucionario y seguidor del sur, general Emiliano Zapata.
Al cambio de poderes en el estado de México, Jorge Jiménez Cantú, invitó a su gabinete a Díaz Lombardo para ocupar el cargo de director general de los Servicios Coordinados de Salud Pública en el estado de México, pero eso si, sin dejar de apoyar las demandas juveniles y profesionales de Nezahualcóyotl.
Su lugar lo ocupo Carlos González, es decir, fue el segundo director del hospital general La Perla.
Gustavo Baz escuchó las inquietudes de los jóvenes líderes estudiantiles y se comprometió a que cumpliría sus compromisos, que no dejaría de esforzarse por dar salud a los habitantes no solo de Neza, perdón, Netzahualcóyotl, al menos así describía al municipio hasta sus últimos días de incansable lucha social y política.
Lo cumplió, implemento estrategias en busca de una salud comunitaria. Forjó equipo de guerreros de la salud. Habitantes de Netzahualcóyotl, la mayoría de ellos, pasaron a formar parte de su equipo de trabajo.
Enfermeras, técnicos y médicos, entre otros, sus principales alumnos y promotores surgidos de un municipio del que nadie creía y muchos menos de sus moradores. Gustavo Baz lo hizo y lo demostró. Hizo lo que muchos políticos no han logrado, unificar un solo equipo de trabajo y de lucha. Una lucha que inició en un páramo de tierra y que de ahí esparció a todos los rincones del estado de México.
Aunque parezca increíble, nadie lo ha rebasado, o al menos distinguido como el principal promotor de la salud comunitaria. Continuará.


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